Carlos Torres, noviembre 2010, Gotemburgo, Suecia
La Cantata de la Escuela Santa Maria de Iquique, nos dice en uno de sus pregones:
"¿Qué hacer si nadie escucha?, hermano con hermano preguntaban.
Es tan poco lo pedido, ¿tenemos que perder las esperanzas?
Asi con el dolor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades.."
¡Es difícil la unidad! ¿Cuánto más hay que sufrir para que la unidad de las organizaciones sociales y populares, con las fuerzas de izquierda y más alla de estas, al estilo de como fue la Asamblea de la Civilidad en el tiempo de la dictadu-ra, se pongan de acuerdo? Para que juntos, todos, nos hagamos cargo de esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile.
Es una tarea compleja, difícil. Pero, ¿alguien me puede decir, cuándo las cosas han sido fáciles para los trabajadores?.
Este es el mandato al que nos esta convocando el Glorioso Partido Comunista de Chile. Es algo absolutamente necesario. Es lo que necesitamos para superar esta situación en la que estamos insertos hoy día.
Si uno hace un recuento de las ambiciones sociales de los trabajadores, de los pobladores, estudiantes, pequeños empresarios, jóvenes y mujeres de Chile, se dará cuenta que esta separación de las fuerzas que quieren el cambio, es artificial.
No puede ser que las fuerzas revolucionarias estén separadas de esta manera, ¿O es que nos falta imaginación para avanzar en esa dirección? Yo creo que nó.
Pero, el pueblo es muy sabio y ha sabido siempre encontrar una solución.
Nosotros separados, desunidos, a la espera. ¿Y saben ustedes qué va a hacer ó mejor dicho, qué hace la Derecha? Utiliza todo su poder económico, el de ellos y el de nosotros. Porque no nos olvidemos que están en el gobierno.
Claro que van a utilizar todos sus recursos, los limpios y los sucios. Todos los medios de comunicación, todo el poder. Por que ella, la Derecha , quiere mantener este gran negocio que tiene en sus manos, este que nosotros llamamos Chile y que para ellos es una fuente más de ingresos.
Pero, como siempre, el dinero no lo tienen en Chile, lo tienen en paraísos fiscales.
Porque en esto del patriotismo ellos dicen: déjenselo al pueblo. En tanto ellos nunca han sido patriotas. Para ellos la patria es el dinero. Y si necesitan fuerza, recurrirán a sus sirvientes.
Cuando el Compañero Presidente Salvador Allende en su último discurso al pueblo de Chile, desde los micrófonos de Radio Magallanes, dijo: "Y de nuevo se abrirán las grandes Alamedas, por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.
Cuando Allende dice: “por donde pase el HOMBRE”, no se refiere exclusivamente a los comunistas, ni a la gente de izquierda, aunque, por supuesto, ahi estaremos. El se refiere a esa gran convergencia que esta en contra del Neoliberalismo, en contra de la Derecha... Y él lo dice también en su discurso postrero, cuando expresa: "Me dirijo sobre todo a la mujer de nuestra patria, a la compañera que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más...”
Fíjense en lo que dice: “...a la obrera que trabajó más”.
Aqui quiero decirles compañeros, que las revoluciones triunfantes se afianzan, se fortalecen en la producción ¡y los trabajadores asi lo entendieron!
Y luego, más adelante, dice: “...a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, que entregaron su alegría y su espíritu de lucha”
Muchos de esos jóvenes de entonces, estan aquí, entre nosotros.
Quiero decir compañeros, que este triunfo del gobierno popular, fue con mucha pasión, con mucha fuerza, pero también, y sobre todo, con mucha alegria, con muchas canciones. Con muchas sonrisas. Yo, entonces, les invito a sonreir.
Porque una sonrisa es el mensaje más saludable de belleza para una revolución.
Es el pasaporte que usaremos para llegar con lo nuestro, a otros pueblos, ya que una sonrisa es el traje más lindo que pueda vestir este proceso.
Una sonrisa es la contraseña entre los amigos.
Una sonrisa es la puerta de cooperación entre conocidos y descono-cidos.
Una sonrisa nos alienta a seguir adelante.
Una sonrisa nos elimina la angustia, nos crea felicidad.
Una sonrisa es manifestación de salud mental y emocional, no estamos locos por querer el Socialismo, estamos felices.
Una sonrisa reanima a los decepcionados. Y ¿cuánto cuesta una sonrisa?: ¡Nada!.
Ante la represión de la Derecha, opongamos la lucha. Ante la utilización del miedo como herramienta de control, opongamos la unidad, la lucha y la alegria de vivir.
Ellos buscan criminalizar la política. Quieren criminalizar la solidaridad. Quieren criminalizar a las organizaciones sociales, a los mapuches. Quieren crimi-nalizar la disensión sobre los temas valóricos, la píldora del día después, el aborto, la rebeldía juvenil. Todo lo quieren llevar a los tribunales.
La detención de Manuel Olate, dirigente de la Coordinadora Continental Bolivariana, militante Comunista, bajo la acusación de tener vínculos con las FARC, es un mensaje duro a nuestro pueblo.
Quieren criminalizar la confrontación de ideas.
Los trabajadores, los cesantes, los estudiantes, los pueblos originarios, los solidarios, no son criminales. ¡Los criminales son ellos!
Compañeros:
Entre los revolucionarios, entre la gente de izquierda hay desconfianza, no se entiende de otro modo, porque si no, estaríamos todos unidos.
Son muchas las organizaciones y cada una con su proyecto propio. Y lo cuidan como hueso santo.
Pero a pesar de esto, se empieza a sentir un airecito, una brisa, un renacimiento. Al igual que cuando comienzan a brotar las plantas. Es la fuerza, es la lucha del pueblo que quiere imponer esta unidad.
Las palabras unidad, solidaridad, fraternidad comienzan a cobrar sentido.
Ante el peligro de una hegemonía derechista, no es hora de andar preguntándose, qué partido, qué coalición, quién va a conseguir la hegemonia. Debemos conquistarla nosotros, revolucionarios, porque ¿somos revolucionarios? ¡Cierto!
Esto no nos debe desvelar. Deberemos priorizar porque el movimiento social, éste que esta emergiendo, conquiste, sobre las otras capas de la sociedad, esas que estan dormidas, esta hegemonia.
A esta sociedad, vapuleada, derrotada, sometida por la clase poseedora de la riqueza. Esta sociedad que no quiere morir, pero que tan poco quiere vivir, a ellos los despertará la hegemonia del pueblo.
Compañeros:
Para terminar quiero leer una carta, escrita por una mujer, que resume, en parte, las demandas de esta sociedad. Dice asi:
Yo creo que algo no esta bien. La verdad es que estoy harta, harta de tanta basura por todas partes. Baches, hoyos o eventos, como les dicen ahora, en las calles. Tanta contaminación del aire, de los mares, de la tierra.
De que no haya agua en mi casa, que todo se vea tan gris.
De vivir al dia.
De no trabajar en lo que me gusta, de que los sueldos sean tan bajos y las cosas cada vez mas caras.
De ver como se invierte en policías de tercera categoría y en fuerzas armadas y no inviertan mejor en buenas escuelas, buenos profesores, para formar profesionales, investigadores, científicos.
De que cada vez que me subo al metro me manoseen, del servicio tan nefasto de los microbuses.
Del machismo, de la violencia de género, del racismo, de la discriminación, de la inseguridad, de la ignorancia, de las crisis políticas, económicas, las epidemias.
Estoy cansada del mal gobierno, de su ceguera, de su falta de compro-miso.
De la mala calidad de la educación. Las viviendas con plástico, que las aguas lluvias se me metan por todos lados.
Del negocio de la salud. De la miseria que se vive en el campo. De las condiciones en la que viven los indígenas .
Estoy harta del abuso constante de las autoridades, de la iglesia pederastra, de la policía corrupta.
De los fraudes electorales, del sistema electoral que elige siempre a los mismos.
De la impunidad de los poderosos y que no les salga ni por curaos.
Estoy harta de la burocracia, del narcotráfico, de los asesinatos de los militares y policias.
De que los medios de comunicación me digan qué pensa, qué comer, qué vestir, qué sentir, cómo vivir.
¡Estoy cansada de cerrar los ojos agachar la cabeza y callarme la boca!
"¿Qué hacer si nadie escucha?, hermano con hermano preguntaban.
Es tan poco lo pedido, ¿tenemos que perder las esperanzas?
Asi con el dolor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades.."
¡Es difícil la unidad! ¿Cuánto más hay que sufrir para que la unidad de las organizaciones sociales y populares, con las fuerzas de izquierda y más alla de estas, al estilo de como fue la Asamblea de la Civilidad en el tiempo de la dictadu-ra, se pongan de acuerdo? Para que juntos, todos, nos hagamos cargo de esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile.
Es una tarea compleja, difícil. Pero, ¿alguien me puede decir, cuándo las cosas han sido fáciles para los trabajadores?.
Este es el mandato al que nos esta convocando el Glorioso Partido Comunista de Chile. Es algo absolutamente necesario. Es lo que necesitamos para superar esta situación en la que estamos insertos hoy día.
Si uno hace un recuento de las ambiciones sociales de los trabajadores, de los pobladores, estudiantes, pequeños empresarios, jóvenes y mujeres de Chile, se dará cuenta que esta separación de las fuerzas que quieren el cambio, es artificial.
No puede ser que las fuerzas revolucionarias estén separadas de esta manera, ¿O es que nos falta imaginación para avanzar en esa dirección? Yo creo que nó.
Pero, el pueblo es muy sabio y ha sabido siempre encontrar una solución.
Nosotros separados, desunidos, a la espera. ¿Y saben ustedes qué va a hacer ó mejor dicho, qué hace la Derecha? Utiliza todo su poder económico, el de ellos y el de nosotros. Porque no nos olvidemos que están en el gobierno.
Claro que van a utilizar todos sus recursos, los limpios y los sucios. Todos los medios de comunicación, todo el poder. Por que ella, la Derecha , quiere mantener este gran negocio que tiene en sus manos, este que nosotros llamamos Chile y que para ellos es una fuente más de ingresos.
Pero, como siempre, el dinero no lo tienen en Chile, lo tienen en paraísos fiscales.
Porque en esto del patriotismo ellos dicen: déjenselo al pueblo. En tanto ellos nunca han sido patriotas. Para ellos la patria es el dinero. Y si necesitan fuerza, recurrirán a sus sirvientes.
Cuando el Compañero Presidente Salvador Allende en su último discurso al pueblo de Chile, desde los micrófonos de Radio Magallanes, dijo: "Y de nuevo se abrirán las grandes Alamedas, por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”.
Cuando Allende dice: “por donde pase el HOMBRE”, no se refiere exclusivamente a los comunistas, ni a la gente de izquierda, aunque, por supuesto, ahi estaremos. El se refiere a esa gran convergencia que esta en contra del Neoliberalismo, en contra de la Derecha... Y él lo dice también en su discurso postrero, cuando expresa: "Me dirijo sobre todo a la mujer de nuestra patria, a la compañera que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más...”
Fíjense en lo que dice: “...a la obrera que trabajó más”.
Aqui quiero decirles compañeros, que las revoluciones triunfantes se afianzan, se fortalecen en la producción ¡y los trabajadores asi lo entendieron!
Y luego, más adelante, dice: “...a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, que entregaron su alegría y su espíritu de lucha”
Muchos de esos jóvenes de entonces, estan aquí, entre nosotros.
Quiero decir compañeros, que este triunfo del gobierno popular, fue con mucha pasión, con mucha fuerza, pero también, y sobre todo, con mucha alegria, con muchas canciones. Con muchas sonrisas. Yo, entonces, les invito a sonreir.
Porque una sonrisa es el mensaje más saludable de belleza para una revolución.
Es el pasaporte que usaremos para llegar con lo nuestro, a otros pueblos, ya que una sonrisa es el traje más lindo que pueda vestir este proceso.
Una sonrisa es la contraseña entre los amigos.
Una sonrisa es la puerta de cooperación entre conocidos y descono-cidos.
Una sonrisa nos alienta a seguir adelante.
Una sonrisa nos elimina la angustia, nos crea felicidad.
Una sonrisa es manifestación de salud mental y emocional, no estamos locos por querer el Socialismo, estamos felices.
Una sonrisa reanima a los decepcionados. Y ¿cuánto cuesta una sonrisa?: ¡Nada!.
Ante la represión de la Derecha, opongamos la lucha. Ante la utilización del miedo como herramienta de control, opongamos la unidad, la lucha y la alegria de vivir.
Ellos buscan criminalizar la política. Quieren criminalizar la solidaridad. Quieren criminalizar a las organizaciones sociales, a los mapuches. Quieren crimi-nalizar la disensión sobre los temas valóricos, la píldora del día después, el aborto, la rebeldía juvenil. Todo lo quieren llevar a los tribunales.
La detención de Manuel Olate, dirigente de la Coordinadora Continental Bolivariana, militante Comunista, bajo la acusación de tener vínculos con las FARC, es un mensaje duro a nuestro pueblo.
Quieren criminalizar la confrontación de ideas.
Los trabajadores, los cesantes, los estudiantes, los pueblos originarios, los solidarios, no son criminales. ¡Los criminales son ellos!
Compañeros:
Entre los revolucionarios, entre la gente de izquierda hay desconfianza, no se entiende de otro modo, porque si no, estaríamos todos unidos.
Son muchas las organizaciones y cada una con su proyecto propio. Y lo cuidan como hueso santo.
Pero a pesar de esto, se empieza a sentir un airecito, una brisa, un renacimiento. Al igual que cuando comienzan a brotar las plantas. Es la fuerza, es la lucha del pueblo que quiere imponer esta unidad.
Las palabras unidad, solidaridad, fraternidad comienzan a cobrar sentido.
Ante el peligro de una hegemonía derechista, no es hora de andar preguntándose, qué partido, qué coalición, quién va a conseguir la hegemonia. Debemos conquistarla nosotros, revolucionarios, porque ¿somos revolucionarios? ¡Cierto!
Esto no nos debe desvelar. Deberemos priorizar porque el movimiento social, éste que esta emergiendo, conquiste, sobre las otras capas de la sociedad, esas que estan dormidas, esta hegemonia.
A esta sociedad, vapuleada, derrotada, sometida por la clase poseedora de la riqueza. Esta sociedad que no quiere morir, pero que tan poco quiere vivir, a ellos los despertará la hegemonia del pueblo.
Compañeros:
Para terminar quiero leer una carta, escrita por una mujer, que resume, en parte, las demandas de esta sociedad. Dice asi:
Yo creo que algo no esta bien. La verdad es que estoy harta, harta de tanta basura por todas partes. Baches, hoyos o eventos, como les dicen ahora, en las calles. Tanta contaminación del aire, de los mares, de la tierra.
De que no haya agua en mi casa, que todo se vea tan gris.
De vivir al dia.
De no trabajar en lo que me gusta, de que los sueldos sean tan bajos y las cosas cada vez mas caras.
De ver como se invierte en policías de tercera categoría y en fuerzas armadas y no inviertan mejor en buenas escuelas, buenos profesores, para formar profesionales, investigadores, científicos.
De que cada vez que me subo al metro me manoseen, del servicio tan nefasto de los microbuses.
Del machismo, de la violencia de género, del racismo, de la discriminación, de la inseguridad, de la ignorancia, de las crisis políticas, económicas, las epidemias.
Estoy cansada del mal gobierno, de su ceguera, de su falta de compro-miso.
De la mala calidad de la educación. Las viviendas con plástico, que las aguas lluvias se me metan por todos lados.
Del negocio de la salud. De la miseria que se vive en el campo. De las condiciones en la que viven los indígenas .
Estoy harta del abuso constante de las autoridades, de la iglesia pederastra, de la policía corrupta.
De los fraudes electorales, del sistema electoral que elige siempre a los mismos.
De la impunidad de los poderosos y que no les salga ni por curaos.
Estoy harta de la burocracia, del narcotráfico, de los asesinatos de los militares y policias.
De que los medios de comunicación me digan qué pensa, qué comer, qué vestir, qué sentir, cómo vivir.
¡Estoy cansada de cerrar los ojos agachar la cabeza y callarme la boca!
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