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CONVOCATORIA AL XXIV CONGRESO UNIDAD Y LUCHA DEL PUEBLO PARA UN GOBIERNO DE NUEVO TIPO
Los comunistas somos parte de Chile y de los chilenos. Constituimos una organización política de los trabajadores y las trabajadoras, en la que encuentran también un espacio de realización de su vocación democrática pequeños y medianos empresarios, las mujeres dueñas de casa y los adultos mayores, los(as) jóvenes estudiantes, los(as) profesionales, los(as) intelectuales y artistas, los pueblos originarios y todos quienes, desde la diversidad social, luchan por un mundo mejor, por los derechos humanos y por la Paz. Nos sentimos orgullosos de nuestra lucha centenaria en defensa de los derechos del pueblo trabajador, de sus hermosas tradiciones y de la cultura universal.
Hemos sido activos participantes en la construcción de nuestra República Bicentenaria, por casi cien años, los mismos de nuestra existencia, en todas sus dimensiones. Desde el siglo XX hemos sido protagonistas en los hechos históricos que marcaron el progreso social, económico y cultural de Chile.
La democracia y el socialismo han sido nuestro norte. Luchamos contra la dictadura de Ibáñez y fuimos parte del breve pero fecundo gobierno de Pedro Aguirre Cerda. La traición de González Videla, que nos llevó a la ilegalidad por una década, no pudo impedir que nuestras demandas pasaran a ser las exigencias de todo un pueblo movilizado por sus derechos, que en pocos años logró una gran victoria junto al Presidente Salvador Allende cuyos logros históricos, como la nacionalización del cobre y su ideario político y social perduran en la conciencia y voluntad de lucha de los chilenos y que, en diversos países, sirven de sustento a la emancipación de sus pueblos. Nos jugamos por entero, en la primera línea, contra la dictadura oprobiosa de Pinochet y los conspiradores civiles y militares que la provocaron, contribuyendo decisivamente a su derrota.
La exclusión a la que se nos pretendió confinar en la nueva etapa de transición a la democracia no nos ha impedido levantar una alternativa al neoliberalismo imperante ni luchar por objetivos democráticos y de justicia social en las calles, en los centros de trabajo, en las escuelas y universidades, en las comunidades mapuche, en las poblaciones. La exigencia popular que abrió paso al pacto electoral instrumental entre el Juntos Podemos y la Concertación y la lucha por cambios institucionales nos ha llevado de vuelta al Parlamento después de 36 años de ausencia. Recordemos que a la fecha del golpe teníamos 25 diputados y 9 senadores.
Reconocemos en nuestra trayectoria el legado de militantes, mujeres y hombres, que nos han abandonado físicamente en el último período, pero que sus nombres permanecerán ligados a las más nobles causas del pueblo de Chile: les recordamos junto a Gladys Marín, Patricio Bunster, Javier Chávez, Volodia Teitelboim, Italo Rojas, Manuel Cantero, Luis Corvalán.
NUESTRA MIRADA DE FUTURO.
Pronto cumpliremos 100 años de existencia como Partido. La historia nos convoca a celebrar este aniversario cuando Chile se proyecta hacia el futuro, pero sin resolver los conflictos que desgarran a una sociedad en que predominan la desigualdad, la desesperanza
y la aflicción de millones de compatriotas. Las cifras publicadas de los resultados de la encuesta CASEN, que revelan que ha aumentado a 46 veces la brecha entre los más ricos y los más pobres de Chile, ahorran comentarios.
Desgraciadamente, ello se ha visto agravado para los trabajadores, los pequeños empresarios y los sectores más modestos por las consecuencias catastróficas del terremoto de gran magnitud e intensidad y el tsunami que desbastó gran parte de nuestras costas el 27 de febrero.
Precisamente nuestro Congreso se inicia cuando la derecha política ha regresado al Gobierno y a la suma del poder, esta vez ganando las elecciones presidenciales. La complejidad de la situación, el cambio objetivo de la escena política, determina que el Congreso será posiblemente muy decisivo para la marcha del Partido y del pueblo de Chile en los próximos años.
Se abre un nuevo período en la política nacional, en el que las opciones para los chilenos son, o resignarse a contemplar cómo se profundizan las medidas privatizadoras de la salud, la educación y la enajenación de lo poco que queda del Estado o, como pensamos contribuir a la generación de una nueva mayoría social y política, capaz de conformar un gobierno de Nuevo Tipo, que asegure democracia y progreso social al país.
El desafío no es menor. La derecha controla el ejecutivo, domina en los medios de comunicación y tiene el respaldo de los grandes conglomerados económicos nacionales y transnacionales. Su política exterior pretende alinear Chile con los países que en América Latina se inscriben en la contraofensiva norteamericana que busca revertir los avances democráticos de muchos países del continente en la última década.
En contraste, encontramos una oposición todavía fragmentada. Una Concertación que recién empie2a a recuperarse de su derrota electoral bregando por salir de una profunda crisis que se proyecta hasta sus bases y una Izquierda que todavía no alcanza el volumen que pueda permitirle incidir más amplia y profundamente en el conjunto de la sociedad chilena.
Los comunistas hemos impulsando una línea política que se ha validado como acertada. El acceso al parlamento nos permite hoy librar batallas políticas en el plano institucional, en estrecha vinculación con la lucha social que se despliega en todo el país, ante las políticas del gobierno. Este escenario genera nuevos desafíos y exigencias como el de un partido más grande, más fuerte, mejor organizado, más preparado ideológicamente, que despliegue su influencia en todas las esferas de la vida social.
LA MIRADA ESTRATÉGICA: EL OBJETIVO PRINCIPAL DEL PERÍODO. –
Para las fuerzas democráticas de Chile, el principal desafío político actual es desplazar a la derecha del gobierno. Ninguna de las fuerzas que ha declarado ser oposición puede lograr por sí misma el objetivo de una victoria sobre la derecha.
Este enorme desafío es posible sólo mediante una amplia convergencia de fuerzas políticas y sociales, que desde ya se propongan tal propósito y acuerden de conjunto avanzar en un proceso conducente a tal objetivo.
Es más, no basta sólo la unidad y proponerse derrotar a la derecha. Es vital, por la experiencia vivida hasta hoy, determinar con claridad el carácter distinto al de los gobiernos anteriores, del nuevo gobierno que propiciamos. Se hace imprescindible incorporar las transformaciones de fondo y las correcciones necesarias para lograr la adhesión de la mayoría del país.
En esa perspectiva, es muy importante lo que resuelva el Juntos Podemos, el Frente Amplio, la Nueva Izquierda y todo el movimiento que apoyó a Jorge Arrate en la campaña presidencial, en su relación con las luchas sociales, con su política de alianzas y su fortalecimiento de base.
La Concertación derrotada en las urnas en enero sigue siendo una gran conjunción de partidos políticos. La discusión sobre las causas que la llevaron a perder el gobierno y sobre las posibles salidas a la crisis que experimenta puede provocar reordenamientos significativos. La crisis se encuentra en pleno desarrollo, por lo que no es sencillo anticipar sus resultados. Con todo, es una necesidad prever los escenarios que pueden darse. Lo mejor sería que prevalezca una mirada autocrítica, que impregne su intención de regresar al Gobierno con una puesta al día de lo que fue su programa originario incumplido de salida de la dictadura en 1989 y un propósito reorientador de sus políticas hacia paradigmas distintos al neoliberalismo dominante, en la que sea preeminente la opción de recuperar una vocación democrática de contenido al menos no neoliberal; situación que por cierto no es mecánica sino fundamentalmente es producto de toda una práctica opositora.
Lo peor sería que un sector de ella fuera seducido por el discurso de la "nueva centro derecha" que insinuó con claridad el Presidente Piñera el 21 de mayo en Valparaíso, lo que provocaría de hecho o formalmente, una ruptura en sus filas.
Si en la Concertación, en el Juntos Podemos y otras fuerzas de distinto signo, incluyendo vastos sectores independientes, se impone la convergencia como la forma de generar una nueva mayoría nacional, para realizar las transformaciones democráticas que requiere el país, entonces podríamos proponernos alcanzar un gobierno de nuevo tipo.
En este cuadro, la izquierda organizada y nuestro partido debe demostrar su calidad de oposición, fortalecerse, ampliarse y potenciarse aún más, encabezando la lucha por las demandas de la gente, tanto las exigencias y reclamos de los diversos sectores afectados por el terremoto y maremoto de febrero de este año, como las reivindicaciones de las masas y sus organizaciones, afectadas por los efectos de las políticas neoliberales.
Estas demandas surgen ya por todo el país y en medio de ellas se produce la conjunción de diversas opciones políticas. Es necesario valorar lo desarrollado en estos meses recientes a nivel de la movilización social: las protestas de los sectores afectados por los despidos en el sector público, las 2 movilizaciones de la Confech, la huelga de Collahuasi, los avances en el sector universitario, que culminan en una exitosa elección en el Senado de la Universidad de Chile, la celebración del Primero de Mayo. Sin embargo, todo ello es insuficiente. Tenemos retraso como Partido en jugar un rol más decisivo para desarrollar las posibilidad que existen y para elevar nuestra capacidad de dar conducción a esas movilizaciones. Es el caso de los damnificados y los allegados que exigen soluciones habitacionales definitivas, de los pobladores de Santiago que protestan por el alza de tarifas del Transantiago y de los trabajadores del mismo impagos o cesantes, de las comunidades y las organizaciones de defensa del medio ambiente que, en distintas regiones, se revelan contra la instalación de centrales termoeléctricas y otros atentados contra la calidad de vida. Los pueblos originarios, el pueblo mapuche en particular, luchan por sus reivindicaciones históricas incluso recurriendo a la huelga de hambre como la que llevan los encarcelados bajo la falsa acusación de terrorismo. Los comités amplios de defensa de la salud y educación públicas se despliegan dando la batalla por estos derechos amenazados por la privatización que impulsa el gobierno de Piñera.
Todo ello confirma que lo decisivo será que un nuevo gobierno, capaz de desplazar a la derecha, surja de la exigencia popular para construir una unidad que lo haga posible, interpretando los sentimientos democratizadores y de justicia social.
También hay que responder a la interrogante de como se amplía más la izquierda. Pensamos que ello es posible en la medida que se desarrollen las convergencias con sectores que van más allá de los referentes actuales de la izquierda, en el transcurso de ese proceso. En el plano político, nos referimos especialmente a la Concertación y al movimiento de Marcos Henríquez.
Con los primeros ya tenemos una importante experiencia realizada. Con los segundos, dado el papel que jugaron en la lucha presidencial pasada, corresponde analizar las posibilidades reales de converger en objetivos comunes. Es también necesario mejorar la unidad de acción con el PH, al menos en aquellos lugares en que tenemos cercanía política con militantes y dirigentes de ese partido. En el mismo sentido se hace necesario considerar el MAS que lidera Alejandro Navarro.
Es importante el acuerdo y las conversaciones con el PRSD, el PRI y sectores independientes en el Parlamento, incluyendo diputados y senadores, para luchar por una reforma electoral y proponer al país leyes y acuerdos por el bien de las mayorías.
Todo este proceso debe ser hecho de conjunto con las organizaciones sociales territoriales y con el movimiento sindical, acudiendo a los importantes llamados unitarios de la CUT al fortalecimiento del Parlamento Social y Político, con la ANEF, la Confech, la Conupia, los Colegios profesionales, las organizaciones ecologistas, las de pueblos originarios, las de mujeres, las de minorías sexuales, alcaldes, concejales, el mundo de la cultura y otros sectores organizados, pero sin agotarse en ellas. La nueva situación y la mayoría nacional que se requiere para resolver la coyuntura en favor de la democracia exigen una amplitud y diversidad social organizada mayor que la que ha sido posible conformar hasta ahora.
La convergencia y unidad de acción que queremos no niega la disputa política con los aliados o posibles aliados ni inhibe - más bien exige - nuestra independencia. El Partido debe practicar un discurso unitario, pero al mismo tiempo crítico, con un concepto distinto al de la derecha que considera a la Concertación "objeto de disputa".
CAMINO HACIA UN GOBIERNO DE NUEVO TIPO
Sin duda que hoy lo principal en el plano político es una reforma constitucional que modifique el sistema electoral binominal. El binominal es el "cerrojo" que impide a las fuerzas alternativas al sistema llevar sus representantes al Parlamento sin tener que recurrir a pactos electorales con otras fuerzas. La victoria de diciembre de 2009 se dio en un tiempo y contexto político concreto y, por lo mismo, no mecánicamente reproducible.
Basta pensar en el drástico cambio de universo electoral que se avecina con la inscripción automática.
Se pone de relieve en esta construcción unitaria la necesidad de continuar desarrollando un potente movimiento juvenil en el país, tarea que ocupa los mejores esfuerzos de nuestras queridas Juventudes Comunistas, que ha mostrado frutos concretos y que se dispone a desplegar mayores esfuerzos por la unidad y la lucha de los jóvenes, los que desde luego saludamos y valoramos profundamente,
Es esencial una reforma de la legislación laboral, una nueva regulación de las relaciones entre trabajadores asalariados y empresarios, pero también una reformulación del papel de los trabajadores en la institucionalidad. Tal como se dan las cosas en Chile, esta reforma también requiere de cambios en la Constitución que nos rige, que fue hecha a medida del capital transnacional y de los abusos patronales, las prácticas antisindicales y la fragmentación de las organizaciones de los trabajadores.
Desde el respeto irrestricto de los Derechos Humanos - porque Verdad y Justicia continúa siendo un principio que debe inspirar la acción de las fuerzas democráticas en nuestro país- debemos establecer la garantía de los derechos básicos a contar con empleo, salud, educación y vivienda. Derechos que incluyen a todos los chilenos, comprendiendo en ellos por cierto los niños y los ancianos.
En el plano económico, la democracia chilena requiere de un Estado con fuerte presencia reguladora e interventora y con capacidades de cautelar y explotar las riquezas básicas no renovables del país. El cobre ha sido y continuará siendo durante varias décadas el "sueldo de Chile". Por lo mismo, debe ser utilizado con sabiduría en beneficio de todos los chilenos. Un nuevo papel del Estado en la Economía y la Sociedad también requiere de una reforma Constitucional.
La batalla por la re-nacionalización del cobre continua, así como por imponer a las grandes empresas explotadoras del mineral, un verdadero royalty acorde con la magnitud de los recursos que se llevan del país.
En el plano regional, el sentimiento de rechazo a la centralización existente, muy extendido en regiones, es legítimo y debe ser atendido. Se debe legislar para que haya descentralización y protagonismo de las regiones, para que se considere las naturales particularidades históricas, geográficas, económicas, sociales y culturales de cada una. Para que se elija democráticamente a las autoridades de la región y que ellas cuenten con atribuciones y recursos presupuestarios para impulsar políticas de desarrollo, llevando a cabo todas las consultas ciudadanas que sean necesarias para recoger las opiniones de las organizaciones sociales y de las personas.
Los asuntos de género y los temas de medio ambiente, forman, sin duda, parte esencial de una agenda democratizadora. Señalemos que el reconocimiento de los llamados "problemas globales" se ha traducido, de un tiempo a esta parte, en la necesidad de hacerse cargo de las preocupaciones y problemas de los afectados por esos problemas, de formular políticas y desarrollar esfuerzos concretos partidarios para avanzar hacia su solución. La solución de los problemas globales pasa por conformar potentes articulaciones trasversales que desarrollen conciencia e impulsen la movilización.
Los pueblos originarios cuyas legítimas demandas son autodeterminación, autonomía y territorio, reivindicaciones, que hemos hecho nuestra, debe tener reconocimiento en una constitución que defina a Chile como un país plurinacional. El pueblo mapuche, el pueblo Rapa Nui tienen toda nuestra solidaridad con sus luchas actuales.
Es imperioso superar la hegemonía cultural de la derecha expresada en la concentración del control de los medios de comunicación social, la privatización de las universidades y centros de educación superior, media y básica, transformados en forma sistemática y sostenida en instrumentos para la reproducción de un sujeto funcional al individualismo, la despolitización y la sumisión a la injusticia.
La lucha por el pluralismo informativo, contra la privatización del conocimiento y el lucro en la educación, es imprescindible para abrir paso a la soberanía nacional, el rescate de nuestra identidad y el desarrollo de una cultura democrática.
El mundo del capital no consigue salir de la crisis más severa que haya afectado a su economía desde los años '30. La crisis trasciende la esfera económica, afectando a las sociedades en su conjunto, a millones de seres humano.
Se ha puesto en juego la capacidad del neoliberalismo para resolver los asuntos básicos de la población. Hoy se levanta una clara amenaza a la paz mundial, amenazada por la política imperialista que no ve otra salida a su crisis que no sea la imposición de la fuerza, como tan claramente ha sido expresado por el comandante Fidel Castro. En este contexto, buscamos alinear a Chile en la perspectiva y los esfuerzos que realizan los pueblos y gobiernos de naciones de nuestra América que intentan caminos de independencia nacional y profundización democrática, también amenazados por campañas de manipulación ideológica y agresión económica, como en los casos de Cuba y Venezuela así como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y otros países. La integración se ha transformado en un instrumento político de primer orden para los procesos emancipadores en América y El Caribe. Chile no es ni puede ser una isla o .una excepción en este marco de correlaciones de fuerza.
LOS DOCE PUNTOS QUE MARCAN LA DIFERENCIA.
El compromiso de 12 puntos alcanzado entre el Juntos Podemos y la Concertación poco antes de la 2a vuelta presidencial, contiene propuestas concretas plenamente vigentes. Recordemos sus titulares: Nueva Constitución Política del Estado; Fortalecimiento de CODELCO, Royalty; Educación Pública de calidad garantizada para todos; mejoramiento de la atención en el sistema de salud pública; ampliación de los derechos de los trabajadores; recuperación del carácter nacional del agua; democratización de los medios de comunicación; un país con más equidad y menos discriminación con respecto a los derechos humanos; por mayor respecto a las mujeres; Por un país regionalmente integrado y una región en paz y por una mayor protección frente a los abusos financieros.
Un gobierno que se proponga hacer los cambios democratizadores indicados sería un Gobierno de Nuevo Tipo para este periodo histórico.
Sería un gobierno que profundizaría la democracia y ejercería la justicia social. Sería un gobierno que haría valer su soberanía sobre los recursos que contiene su territorio.'
Este gobierno no se agotaría, sin duda, en las medidas que es necesario adoptar para hacer esos cambios esenciales. Existen muchos otros ámbitos de acción en que se puede converger para mejorar y proteger la calidad de vida de la mayoría de chilenos, que continúa esperando los frutos del progreso y el desarrollo. Pero sin duda que Chile sería distinto si se avanza en las direcciones que hemos destacado.
LA MIRADA DESDE LA TÁCTICA
El gobierno de derecha aspira a cristalizar un bloque político que incorpore fuerzas de centro pero, más allá, a retener la diversidad social que se expresó en las presidenciales y que permitió su triunfo electoral. Su política económica despliega medidas de corte asisten-cial y populista, tal como se expresó en los anuncios de su Mensaje del 21 de mayo pasado. Y que, además, invoca una pretendida "unidad nacional" para abordar tareas centrales como el mejoramiento de la educación y la salud para justificar sus afanes privatizadores.
Un ejemplo de ello es el anuncio del 21 de mayo de "eliminar o disminuir gradualmente el 7%" de salud" que se les descuenta a los jubilados y pensionados, anuncio en donde la gente se queda más con la "sensación de eliminación" que con la realidad de gradualidad en el tiempo, la focalización en los más vulnerables y de mayor edad etc. Es decir, se emplea la opción de dar una respuesta comunicacional a demandas sentidas y hacen una cosa diferente.
La privatización está en la médula del nuevo gobierno. Sus soluciones pasan por entregar al dominio del lucro más esferas de la vida social y económica. Más concesiones, venta de activos llamados "prescindibles", venta parcial de empresas estatales estratégicas, ya han sido anunciadas en estos primeros 120 días de Piñera en el poder. Un sector particularmente golpeado por este conservadurismo son las mujeres. Claros ejemplos de ello son la ofensiva desencadenada contra la JUNJI que bloquea las posibilidades laborales de las mujeres y de generar corresponsabilidad en el cuidado de los hijos por ambos padres y el conjunto de la sociedad. En la misma dirección, se atenta en última instancia contra el fuero maternal por la vía de "flexibilizar" el uso del pre y postnatal. A mayor abundamiento La delegación Oficial del Gobierno Chileno obstruyó la redacción de los acuerdos para la acción del Consenso de Brasilia en materia de la promoción de la salud integral y los derechos sexuales y reproductivos. Del mismo modo, el mundo de la diversidad sexual es también afectado por la visión conservadora.
¿NUEVA ESTRATEGIA REPRESIVA?
Otra de las manifestaciones de la presión de la derecha y la más peligrosa es la que expresa el rasgo represivo de las fuerzas que han llegado al poder casi total. La doble mención al "día del joven combatiente" en el contexto de la lucha contra la delincuencia, en el mensaje del Presidente del 21 de mayo, ahorra muchos comentarios (se plantean 10.000 carabineros más y la creación de una red de 50.000 informantes). A mayor abundamiento, han causado impacto las declaraciones del Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. Dijo el 22 de junio el ministro que el gobierno debe controlar un "incipiente y criollo terrorismo", en relación al denominado caso bombas y al del joven paquistaní detenido por supuestos restos de trotil en sus ropas, para finalizar proponiendo una reforma a la "ley antiterrorista" que permita el empleo de agentes encubiertos.
¿Qué expresa el rasgo represivo? De una parte, el límite que el gobierno coloca al populismo y asistencialismo. Se concede entregar recursos para aliviar la situación en que viven los millones de familias "vulnerables" (los pobres y los que pueden ser pobres). Pero ello siempre que no sea producto de la exigencia de un pueblo organizado en procura de sus derechos. Para este gobierno, ceder a esas demandas equivaldría a ser sobrepasado.
La tendencia a la represión expresa también una posición de clase, una visión en doctrina, respecto del mundo del trabajo asalariado. Los casos del nominado Director de Gendarmería, del ex embajador en Argentina, recuerdan que aquella derecha que reprimió sin contemplaciones actuando bajo la sombra de Pinochet, permanece agazapada y expectante, esta vez a cobijo del gobierno de'"centro derecha". Agreguemos el peligro que envuelve la insistencia de los principales dirigentes de la Alianza en la búsqueda de un indulto que pudiera incluir a criminales violadores de los DDHH durante la dictadura. El rasgo represivo que comentamos nos plantea la necesidad de dotarnos de aquellos elementos que nos permitan dialogar en igualdad de condiciones con las Fuerzas Armadas y del Orden sobre estos asuntos. En especial debemos contribuir a desarrollar y consolidar una doctrina o política militar de Chile, que ponga en el centro el respeto a los Derechos Humanos, la protección de nuestras riquezas naturales y de todos aquellos recursos estratégicos que compartimos con nuestros hermanos latinoamericanos, garantizando, con el pueblo, la defensa de la soberanía nacional.
Asistencialismo demagógico, privatizaciones para elevar aún más las tasas de ganancia del capital, represión para no correr riesgos políticos, permanente conflicto de intereses. Tal es la esencia del nuevo gobierno.
Demás está señalar las consecuencias que podría tener para Chile el que no se lograse unir a la oposición tras el objetivo de desplazar a la derecha del gobierno. La estabilización de un régimen neoliberal con hegemonía de los sectores más conservadores de la sociedad chilena, acrecentaría los padecimientos de un pueblo que ya ha esperado demasiado por la solución de sus problemas básicos.
LOS TRABAJADORES Y LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA
En los últimos cuatro años, el papel jugado por los trabajadores organizados ha sido de gran importancia para avanzar en los objetivos trazados por el congreso anterior.
Sin embargo esa constatación no es suficiente. Que los trabajadores desplieguen toda su potencialidad en la dirección de los objetivos estratégicos que nos planteamos para el periodo, pasa por hacer una correcta lectura de la actual composición de clases del país y, por sobre todo, definir con mayor claridad nuestros pasos y orientaciones.
Según cifras del INE, Chile tiene una fuerza laboral de 7.625.800 personas, de los cuales a marzo de este año se encontraban ocupadas casi 7.000.000. Del total de personas que realizan una actividad laboral, destaca la notable presencia que tienen los trabajadores asalariados, que totalizan unos 5.160.000 (incluyendo allí a casi 320.000 trabajadoras de casa particular). El resto de la fuerza laboral identificada por el INE considera casi 1.700.000 empleadores y trabajadores por cuenta propia.
Dicha expansión del empleo asalariado, ha ido acompañado con una precarización de las condiciones de trabajo. Ello se manifiesta en las bajas remuneraciones que recibe un sector importante, pues se estima que cerca de 1.600.000 gana entre 150.000 a 250.000 pesos mensuales, y en la alta inestabilidad laboral. Datos provenientes de la Superintendencia de Seguridad Social, señalan que un 88,1% de los trabajadores asalariados con contrato dura sólo entre 10 a 11 meses en un trabajo, lo que habla a las claras de la precariedad del trabajo asalariado. Más aún, las estadísticas de empleo por nivel educacional muestran que un 49,2% de los trabajadores(as) contratados no se desempeñan en trabajos relacionados con su profesión. La precariedad laboral queda de manifiesto además, si se considera que 2/3 de los pobres identificados en la última Encuesta CASEN son trabajadores asalariados.
La composición del empleo da cuenta de los cambios que ha inducido el neoliberalismo en nuestro país. Los trabajadores ligados más directamente a la producción material, es decir, quienes están vinculados a la actividad primario-exportadora, la industria, la construcción y, en menor medida actividades agrícolas, sólo suman alrededor de 1.600.000 personas. Entre los asalariados destaca hoy que una gran cantidad que está vinculada al sector de los servicios, especialmente al comercio, los servicios financieros, el transporte y las comunicaciones.
En la composición de la fuerza laboral destacan 180 mil personas que son los micro y pequeños empresarios, que trabajan en sus talleres, almacenes, taxis, ferias, profesionales independientes en sus oficinas. Su contribución a un gobierno de nuevo tipo es trascendental.
El mundo de los asalariados es tremendamente heterogéneo, ya que en su interior conviven sectores que ocupan posiciones disímiles en la estructura productiva. Un sector relevante es el vinculado a la educación, la salud, la administración pública y la defensa, que comprende aproximadamente 1.200.000 personas. También destacan entre los asalariados, los profesionales de alto nivel vinculados normalmente a la alta gerencia, los científicos e intelectuales creadores de conocimiento y los profesionales egresados de las nuevas carreras de educación superior (ej.: técnicos en turismo y gastronomía, ingenieros en computación, administradores de empresas, especialistas en comercio exterior y ventas, entre otras), que laboran en el* aparato público, y especialmente, en el sector privado.
Hay una significativa masa que aspira a sumarse a los estilos de vida y pautas de consumo de los sectores de altos ingresos, y que se auto identifican como capas medias. Se hace necesario complementar el analisis objetivo de estas capas asalariadas (desde el punto de vista de su inserción en la estructura productiva y nivel de ingresos) con el de sus dimensiones subjetivas y culturales (autopercepción). Esto permitirá entender la discrepancia entre la magnitud real de las capas medias y la auto-percepción que poseen importantes sectores de la población, que se identifican como "clase media", cuando en realidad son trabajadores.
Los comunistas estamos por fortalecer la unidad y sindicalización en torno a la CUT en contraposición con los esfuerzos neoliberales por evitarlo.
Se requiere definir las ramas estratégicas donde concentremos los esfuerzos orgánicos, de unificación de plataforma, de alianzas y de sindicalización. En este proceso, sin duda, las expresiones unitarias de los sindicatos de base que buscan poner fin al tramposo sistema de multirut en una misma empresa y , que apuntan a superar la segmentación sindical, y que se están produciendo con fuerza en los últimos meses, darán la pauta para la organización de estas ramas.
La conquista de una nueva Ley de Sindicalización y de Negociación Colectiva por Sectores, es un imperativo estratégico para la fortaleza, capacidad y calidad del rol que los trabajadores deben jugar en la lucha por las transformaciones democráticas.
EL MUNDO TERRITORIAL
El espacio poblacional ya no es definible como el ámbito exclusivo de lo popular, como cuna de la consciencia de sectores populares y de izquierda. El neoliberalismo impuesto a sangre y fuego durante la dictadura no sólo debilitó las relaciones de confianza y de solidaridad entre los vecinos, sino que reorganizó el mundo de la población con una política sostenida de erradicación de campamentos, con una represión brutal a la pobreza y las poblaciones "rojas", con una política asistencialista y de cooptación de las organizaciones sociales, acrecentadas por la introducción de fenómenos como el narcotráfico y la drogadicción.
El espacio de residencia, el territorio para nuestra definición de masas, está altamente diferenciado por el nivel de ingresos, por la caracterización socioeconómica de las familias. Es aquí donde se viven contradicciones entre lo que la gente quiere como calidad de vida y las necesidades inagotables del mercado. Es aquí donde operan las campañas electorales desprovistas de contenidos transformadores de justicia social y mayor democracia.
El desafío del debate del Congreso es articular, reorientar el trabajo territorial para poder desplegar con fuerza nuestra política. El desarrollo de un gobierno de derecha que en el ámbito laboral genera coerción por la vía de la precariedad e inestabilidad laboral, puede ser combatido desde el espacio territorial. Allí también se deben expresar las demandas de salarios dignos, empleos decentes, negociación colectiva.
EL DESAFIO MUNICIPAL
Los comunistas hemos caracterizado el sistema mu-nicipalizado como una de las "modernizaciones" del Estado cuyo fin era prolongar la dictadura y el autoritarismo, ejercido por la figura del alcalde. El objetivo descentralizador no se ha plasmado puesto que si bien hay autonomía administrativa sus fuentes de financiamiento siguen dependiendo del gobierno central .También hemos identificado la importancia que tiene, para nuestra concepción del trabajo de masas y el proceso de acumulación de fuerzas, avanzar en la conquista del poder local. Es más, de la experiencia del trabajo de concejales(as) y alcaldes(as) de este periodo, el trabajo de masas que se puede realizar desde estos cargos de representación es mucho más ; amplio que lo desarrollado por el partido hasta ahora.
La perspectiva de poder del trabajo municipal es democratizar el municipio, transformarlo en gobierno comunal, en poder local democrático. Para ello es necesario elegir más concejales comunistas y de izquierda, mantener y aumentar el número de alcaldes.
El partido debe avanzar más rápido en la capacidad de formar movimiento y coordinación de organizaciones, pero también trabajar con el principio de la unidad más amplia. Ejemplo de ello son los trabajos de masas que se han desarrollado luego del terremoto, encabezados por nuestros concejales.
Hay que favorecer la posibilidad de acuerdos entre la Izquierda y las fuerzas de la Concertación para enfrentar las próximas elecciones municipales y provocar el desplazamiento de la derecha de los municipios emblemáticos.
Los resultados de las próximas elecciones marcaran, influirán y determinaran la correlación de fuerzas para la elección presidencial del 2013. Serán un momento de medir si lograremos cumplir el objetivo de desplazar a la derecha del gobierno comunal y, a la vez, si logramos avanzar en las posibilidades de acuerdos o convergencias.
UN PARTIDO PARA EL OBJETIVO DE UN GOBIERNO DE NUEVO TIPO
Para realizar la discusión sobre el rol del Partido, debemos tener presente que cualquier discusión sobre el instrumento Partido, debe arrancar de lo político, y esto nos dará los énfasis y esfuerzos principales. Reconocer nuestras deficiencias, para superarlas y lograr provocar un mayor desarrollo de nuestra política, asumiendo que nuestro sentido principal es la incidencia en los sectores populares.
Las definiciones políticas se enmarcan en la discusión que desarrollamos en este congreso y que está contenida en la presente convocatoria: poner al partido en condiciones de impulsar la generación de una nueva mayoría social y política, capaz de conformar un gobierno de Nuevo Tipo, que permita avances en la democratización y justicia social en el país.
Referido al análisis de partido más propiamente tal, necesitamos explicarnos los orígenes y las causas de fondo de los problemas e insuficiencias que tenemos, y saber cuales tienen que ver con los cambios económicos, sociales, políticos y culturales habidos en el país producto del desarrollo capitalista neoliberal y su fortalecimiento a nivel mundial, y cuales son producto de fallas en el funcionamiento de los organismos del Partido y de métodos y estilos inadecuados, asumiendo que ambas situaciones van relacionadas por cuanto así como nosotros intentamos incidir en la transformación del sistema, no pocos de nuestros problemas son reflejo de la influencia ideológica del sistema al interior de nuestra organización.
Analizar críticamente el Partido, caracterizar los problemas e insuficiencias que tiene, no significa minimizar nuestros méritos y capacidades, lo que somos y lo que hemos construido en estos 98 años gracias a miles de militantes y cuadros, desafiando el anticomunismo y las represiones, derrotando variados intentos de mellar nuestra esencia de partido revolucionario; tampoco en nuestra determinación para terminar en la conformación de un gobierno como el que se ha caracterizado con la lucha del Partido y de la Izquierda chilena; y nuestra proyección que nos plantea la necesidad histórica del socialismo que supera las injusticias del capitalismo.
Necesitamos un Partido que, asumiendo las enseñanzas de Luis Emilio Recabarren y la teoría e instrumentos de análisis del marxismo leninismo, tenga las capacidades para llevar adelante los objetivos políticos que hemos definido para el periodo, lo que significa un Partido con una influencia política y social más determinante en el desarrollo de la política nacional. Eso se traduce en primer lugar en un Partido que crezca en presencia organizada e influencia entre los trabajadores.
Significa también un partido territorializado, esto es, que en cada barrio, comuna o región, de manera permanente y natural, la estructura comunista pertinente despliegue su actividad, convocando a las organizaciones sociales a la acción por sus reivindicaciones. Desarrollar un Partido abierto a procesar la realidad con toda su amplitud y nuevos problemas; los problemas de los adultos mayores, la defensa del medio ambiente, la lucha de nuestros pueblos originarios, la seguridad ciudadana, los temas de género y en particular de discriminación hacia la mujer, son entre otros ámbitos en los cuales el Partido debe organizar su accionar.
El actuar de nuestros parlamentarios y trabajo de masas, constituyen una unidad, que marca la influencia del Partido. Necesitamos superar los resabios de un pensamiento sectario, que ve al Partido sólo como la organización de la militancia del propio partido y no como la necesaria expresión de una fuerza social activa de la cual el Partido es un guía y una expresión necesaria. Por ello, acrecentar la influencia del Partido obliga a trabajar conjuntamente con aquellos que no desean militar pero que se sienten identificados en distintos grados con la política del Partido. Se ejemplifica esto señalando que la militancia es un primer círculo que debe irradiar su política hacia los diferentes círculos concéntricos que la rodean.
El Partido es un instrumento y no un fin en sí mismo. Teniendo claro sus principios fundacionales podemos cambiar todo lo que sea necesario para tener un Partido más dinámico y atractivo en su vinculación con las masas. Son en definitiva los objeti¬vos políticos quienes definen la estructura partidaria.
De acuerdo a nuestra concepción de desarrollo histórico, las correlaciones de fuerzas necesarias para el avance de nuestra política las generamos prioritariamente en nuestra vinculación con el pueblo. Por lo tanto, para desplegar su quehacer político y avanzar en sus objetivos, para vincularse con las masas, es irremplazablc la célula y la militancia celular, es decir, el núcleo de cros. vinculados a un lugar de trabajo, lugar de residencia, centro de estudios y tema en particular. La célula es un órgano de ejecución de nuestra política en el movimiento popular, en donde se hace síntesis de las demandas de un grupo social y se generan las políticas a seguir por los comunistas, y este rol de conducción política la célula lo podrá realizar mejor rompiendo algunos formalismos que ritualizan su accionar.
La comuna se ha convertido en el órgano del Estado con la relación más directa con la población. La organización de los comunistas en las comunas apunta no sólo a la necesidad de disputar un órgano de poder tan importante como el municipio, sino además a tener presencia en la unidad geográfica-social base del Estado.
La función de dirección del partido recae en el CC, el cual integra y cohesiona el quehacer partidario. Su función de elaboración — ciertamente exitosa en este período- debe complementarse con un rol activó en la implementación de la política. A estos tres eslabones de la estructura de órganos regulares del Partido, es necesario poner en discusión cuál es la estructura intermedia entre Comité Central y dirección comunal. Las actuales direcciones regionales, consideradas las actuales necesidades, no siempre tienen un rol claro.
Naturalmente, necesitamos seguir desarrollando y corrigiendo en su funcionamiento los variados órganos auxiliares de dirección de partido, como son las comisiones nacionales y los coordinadores.
Un aspecto importante a potenciar son nuestras comunicaciones internas, precisar mejor con que nitidez llega la opinión de los órganos de dirección a' la base partidaria y como se recoge y sistematiza la opinión de las diferentes instancias de dirección partidaria. También el cómo establecemos todas las comunicaciones horizontales necesarias para agilizar la aplicación de nuestra política. Está claro que en la comunicación intra-partidaria priorizamos el cara a cara, la conversación directa, complementando y no poniendo en contradicción el uso de herramientas tecnológicas que ayuden a una información más rápida y constante.
La política de cuadros debe expresar la necesidad política de mayor incidencia que requerimos como Partido
Reafirmamos como criterio válido para el desarrollo nacional del Partido, la necesaria focalización de esfuerzos. En primer lugar, donde hemos logrado instalar nuestra presencia en distritos, alcaldías, concejalías, etc. , conjugado con acrecentar nuestra influencia en sectores laborales claves dado el esquema productivo del país (donde este la concentración mayor de trabajadores y su grado de importancia en el PIB nacional, por ejemplo) pero además considerando núcleos de poder del Estado en los cuales es imprescindible tener presencia.
El elemento central en todo el quehacer orgánico partidario es sin duda el militante, al cual junto a las dificultades materiales para ejercer la militancia, debe además superar todo el peso de la ideología dominante. La educación y formación ideológica siendo una responsabilidad individual, es también una responsabilidad y necesidad del Partido en su conjunto.
Nuestro Congreso es una instancia privilegiada, la más importante, para permitir la expresión creadora del intelectual colectivo que debe ser en todo momento constructor de nuestra línea y realizador de su concreción en el seno del pueblo. Nuestros intercambios desde los congresos de célula hasta el Congreso Nacional deben constituir una gran escuela de formación que enriquezca a cada militante y potencie la actividad de todos los organismos del Partido y de su entorno. Sesiones de nuestro congreso pueden y deben abrir espacio a amigos y simpatizantes, también a aliados reales y eventuales que conozcan de nuestra perspectiva estratégica y de las tácticas que el Congreso defina y enriquezca.
El gran objetivo de desplazar a al derecha y crear las condiciones para la instalación de un gobierno de nuevo tipo depende en buena medida de los resultados que produzcan nuestros intercambios.
Comprometámonos a convertir nuestro Congreso Nacional en un evento que abra camino a un porvenir distinto para nuestro pueblo.
Comité Central
Partido Comunista de Chile
Santiago (Chile) 8 de Agosto de 2010
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Scaneado del original de:
Impresión y diseño Ensambleimpresores
Santiago, Chile
Agosto 2010
Editado en web por Proyecto Comunicacional de Valparaíso
8 de Agosto de 2010
CONVOCATORIA AL XXIV CONGRESO UNIDAD Y LUCHA DEL PUEBLO PARA UN GOBIERNO DE NUEVO TIPO
Los comunistas somos parte de Chile y de los chilenos. Constituimos una organización política de los trabajadores y las trabajadoras, en la que encuentran también un espacio de realización de su vocación democrática pequeños y medianos empresarios, las mujeres dueñas de casa y los adultos mayores, los(as) jóvenes estudiantes, los(as) profesionales, los(as) intelectuales y artistas, los pueblos originarios y todos quienes, desde la diversidad social, luchan por un mundo mejor, por los derechos humanos y por la Paz. Nos sentimos orgullosos de nuestra lucha centenaria en defensa de los derechos del pueblo trabajador, de sus hermosas tradiciones y de la cultura universal.
Hemos sido activos participantes en la construcción de nuestra República Bicentenaria, por casi cien años, los mismos de nuestra existencia, en todas sus dimensiones. Desde el siglo XX hemos sido protagonistas en los hechos históricos que marcaron el progreso social, económico y cultural de Chile.
La democracia y el socialismo han sido nuestro norte. Luchamos contra la dictadura de Ibáñez y fuimos parte del breve pero fecundo gobierno de Pedro Aguirre Cerda. La traición de González Videla, que nos llevó a la ilegalidad por una década, no pudo impedir que nuestras demandas pasaran a ser las exigencias de todo un pueblo movilizado por sus derechos, que en pocos años logró una gran victoria junto al Presidente Salvador Allende cuyos logros históricos, como la nacionalización del cobre y su ideario político y social perduran en la conciencia y voluntad de lucha de los chilenos y que, en diversos países, sirven de sustento a la emancipación de sus pueblos. Nos jugamos por entero, en la primera línea, contra la dictadura oprobiosa de Pinochet y los conspiradores civiles y militares que la provocaron, contribuyendo decisivamente a su derrota.
La exclusión a la que se nos pretendió confinar en la nueva etapa de transición a la democracia no nos ha impedido levantar una alternativa al neoliberalismo imperante ni luchar por objetivos democráticos y de justicia social en las calles, en los centros de trabajo, en las escuelas y universidades, en las comunidades mapuche, en las poblaciones. La exigencia popular que abrió paso al pacto electoral instrumental entre el Juntos Podemos y la Concertación y la lucha por cambios institucionales nos ha llevado de vuelta al Parlamento después de 36 años de ausencia. Recordemos que a la fecha del golpe teníamos 25 diputados y 9 senadores.
Reconocemos en nuestra trayectoria el legado de militantes, mujeres y hombres, que nos han abandonado físicamente en el último período, pero que sus nombres permanecerán ligados a las más nobles causas del pueblo de Chile: les recordamos junto a Gladys Marín, Patricio Bunster, Javier Chávez, Volodia Teitelboim, Italo Rojas, Manuel Cantero, Luis Corvalán.
NUESTRA MIRADA DE FUTURO.
Pronto cumpliremos 100 años de existencia como Partido. La historia nos convoca a celebrar este aniversario cuando Chile se proyecta hacia el futuro, pero sin resolver los conflictos que desgarran a una sociedad en que predominan la desigualdad, la desesperanza
y la aflicción de millones de compatriotas. Las cifras publicadas de los resultados de la encuesta CASEN, que revelan que ha aumentado a 46 veces la brecha entre los más ricos y los más pobres de Chile, ahorran comentarios.
Desgraciadamente, ello se ha visto agravado para los trabajadores, los pequeños empresarios y los sectores más modestos por las consecuencias catastróficas del terremoto de gran magnitud e intensidad y el tsunami que desbastó gran parte de nuestras costas el 27 de febrero.
Precisamente nuestro Congreso se inicia cuando la derecha política ha regresado al Gobierno y a la suma del poder, esta vez ganando las elecciones presidenciales. La complejidad de la situación, el cambio objetivo de la escena política, determina que el Congreso será posiblemente muy decisivo para la marcha del Partido y del pueblo de Chile en los próximos años.
Se abre un nuevo período en la política nacional, en el que las opciones para los chilenos son, o resignarse a contemplar cómo se profundizan las medidas privatizadoras de la salud, la educación y la enajenación de lo poco que queda del Estado o, como pensamos contribuir a la generación de una nueva mayoría social y política, capaz de conformar un gobierno de Nuevo Tipo, que asegure democracia y progreso social al país.
El desafío no es menor. La derecha controla el ejecutivo, domina en los medios de comunicación y tiene el respaldo de los grandes conglomerados económicos nacionales y transnacionales. Su política exterior pretende alinear Chile con los países que en América Latina se inscriben en la contraofensiva norteamericana que busca revertir los avances democráticos de muchos países del continente en la última década.
En contraste, encontramos una oposición todavía fragmentada. Una Concertación que recién empie2a a recuperarse de su derrota electoral bregando por salir de una profunda crisis que se proyecta hasta sus bases y una Izquierda que todavía no alcanza el volumen que pueda permitirle incidir más amplia y profundamente en el conjunto de la sociedad chilena.
Los comunistas hemos impulsando una línea política que se ha validado como acertada. El acceso al parlamento nos permite hoy librar batallas políticas en el plano institucional, en estrecha vinculación con la lucha social que se despliega en todo el país, ante las políticas del gobierno. Este escenario genera nuevos desafíos y exigencias como el de un partido más grande, más fuerte, mejor organizado, más preparado ideológicamente, que despliegue su influencia en todas las esferas de la vida social.
LA MIRADA ESTRATÉGICA: EL OBJETIVO PRINCIPAL DEL PERÍODO. –
Para las fuerzas democráticas de Chile, el principal desafío político actual es desplazar a la derecha del gobierno. Ninguna de las fuerzas que ha declarado ser oposición puede lograr por sí misma el objetivo de una victoria sobre la derecha.
Este enorme desafío es posible sólo mediante una amplia convergencia de fuerzas políticas y sociales, que desde ya se propongan tal propósito y acuerden de conjunto avanzar en un proceso conducente a tal objetivo.
Es más, no basta sólo la unidad y proponerse derrotar a la derecha. Es vital, por la experiencia vivida hasta hoy, determinar con claridad el carácter distinto al de los gobiernos anteriores, del nuevo gobierno que propiciamos. Se hace imprescindible incorporar las transformaciones de fondo y las correcciones necesarias para lograr la adhesión de la mayoría del país.
En esa perspectiva, es muy importante lo que resuelva el Juntos Podemos, el Frente Amplio, la Nueva Izquierda y todo el movimiento que apoyó a Jorge Arrate en la campaña presidencial, en su relación con las luchas sociales, con su política de alianzas y su fortalecimiento de base.
La Concertación derrotada en las urnas en enero sigue siendo una gran conjunción de partidos políticos. La discusión sobre las causas que la llevaron a perder el gobierno y sobre las posibles salidas a la crisis que experimenta puede provocar reordenamientos significativos. La crisis se encuentra en pleno desarrollo, por lo que no es sencillo anticipar sus resultados. Con todo, es una necesidad prever los escenarios que pueden darse. Lo mejor sería que prevalezca una mirada autocrítica, que impregne su intención de regresar al Gobierno con una puesta al día de lo que fue su programa originario incumplido de salida de la dictadura en 1989 y un propósito reorientador de sus políticas hacia paradigmas distintos al neoliberalismo dominante, en la que sea preeminente la opción de recuperar una vocación democrática de contenido al menos no neoliberal; situación que por cierto no es mecánica sino fundamentalmente es producto de toda una práctica opositora.
Lo peor sería que un sector de ella fuera seducido por el discurso de la "nueva centro derecha" que insinuó con claridad el Presidente Piñera el 21 de mayo en Valparaíso, lo que provocaría de hecho o formalmente, una ruptura en sus filas.
Si en la Concertación, en el Juntos Podemos y otras fuerzas de distinto signo, incluyendo vastos sectores independientes, se impone la convergencia como la forma de generar una nueva mayoría nacional, para realizar las transformaciones democráticas que requiere el país, entonces podríamos proponernos alcanzar un gobierno de nuevo tipo.
En este cuadro, la izquierda organizada y nuestro partido debe demostrar su calidad de oposición, fortalecerse, ampliarse y potenciarse aún más, encabezando la lucha por las demandas de la gente, tanto las exigencias y reclamos de los diversos sectores afectados por el terremoto y maremoto de febrero de este año, como las reivindicaciones de las masas y sus organizaciones, afectadas por los efectos de las políticas neoliberales.
Estas demandas surgen ya por todo el país y en medio de ellas se produce la conjunción de diversas opciones políticas. Es necesario valorar lo desarrollado en estos meses recientes a nivel de la movilización social: las protestas de los sectores afectados por los despidos en el sector público, las 2 movilizaciones de la Confech, la huelga de Collahuasi, los avances en el sector universitario, que culminan en una exitosa elección en el Senado de la Universidad de Chile, la celebración del Primero de Mayo. Sin embargo, todo ello es insuficiente. Tenemos retraso como Partido en jugar un rol más decisivo para desarrollar las posibilidad que existen y para elevar nuestra capacidad de dar conducción a esas movilizaciones. Es el caso de los damnificados y los allegados que exigen soluciones habitacionales definitivas, de los pobladores de Santiago que protestan por el alza de tarifas del Transantiago y de los trabajadores del mismo impagos o cesantes, de las comunidades y las organizaciones de defensa del medio ambiente que, en distintas regiones, se revelan contra la instalación de centrales termoeléctricas y otros atentados contra la calidad de vida. Los pueblos originarios, el pueblo mapuche en particular, luchan por sus reivindicaciones históricas incluso recurriendo a la huelga de hambre como la que llevan los encarcelados bajo la falsa acusación de terrorismo. Los comités amplios de defensa de la salud y educación públicas se despliegan dando la batalla por estos derechos amenazados por la privatización que impulsa el gobierno de Piñera.
Todo ello confirma que lo decisivo será que un nuevo gobierno, capaz de desplazar a la derecha, surja de la exigencia popular para construir una unidad que lo haga posible, interpretando los sentimientos democratizadores y de justicia social.
También hay que responder a la interrogante de como se amplía más la izquierda. Pensamos que ello es posible en la medida que se desarrollen las convergencias con sectores que van más allá de los referentes actuales de la izquierda, en el transcurso de ese proceso. En el plano político, nos referimos especialmente a la Concertación y al movimiento de Marcos Henríquez.
Con los primeros ya tenemos una importante experiencia realizada. Con los segundos, dado el papel que jugaron en la lucha presidencial pasada, corresponde analizar las posibilidades reales de converger en objetivos comunes. Es también necesario mejorar la unidad de acción con el PH, al menos en aquellos lugares en que tenemos cercanía política con militantes y dirigentes de ese partido. En el mismo sentido se hace necesario considerar el MAS que lidera Alejandro Navarro.
Es importante el acuerdo y las conversaciones con el PRSD, el PRI y sectores independientes en el Parlamento, incluyendo diputados y senadores, para luchar por una reforma electoral y proponer al país leyes y acuerdos por el bien de las mayorías.
Todo este proceso debe ser hecho de conjunto con las organizaciones sociales territoriales y con el movimiento sindical, acudiendo a los importantes llamados unitarios de la CUT al fortalecimiento del Parlamento Social y Político, con la ANEF, la Confech, la Conupia, los Colegios profesionales, las organizaciones ecologistas, las de pueblos originarios, las de mujeres, las de minorías sexuales, alcaldes, concejales, el mundo de la cultura y otros sectores organizados, pero sin agotarse en ellas. La nueva situación y la mayoría nacional que se requiere para resolver la coyuntura en favor de la democracia exigen una amplitud y diversidad social organizada mayor que la que ha sido posible conformar hasta ahora.
La convergencia y unidad de acción que queremos no niega la disputa política con los aliados o posibles aliados ni inhibe - más bien exige - nuestra independencia. El Partido debe practicar un discurso unitario, pero al mismo tiempo crítico, con un concepto distinto al de la derecha que considera a la Concertación "objeto de disputa".
CAMINO HACIA UN GOBIERNO DE NUEVO TIPO
Sin duda que hoy lo principal en el plano político es una reforma constitucional que modifique el sistema electoral binominal. El binominal es el "cerrojo" que impide a las fuerzas alternativas al sistema llevar sus representantes al Parlamento sin tener que recurrir a pactos electorales con otras fuerzas. La victoria de diciembre de 2009 se dio en un tiempo y contexto político concreto y, por lo mismo, no mecánicamente reproducible.
Basta pensar en el drástico cambio de universo electoral que se avecina con la inscripción automática.
Se pone de relieve en esta construcción unitaria la necesidad de continuar desarrollando un potente movimiento juvenil en el país, tarea que ocupa los mejores esfuerzos de nuestras queridas Juventudes Comunistas, que ha mostrado frutos concretos y que se dispone a desplegar mayores esfuerzos por la unidad y la lucha de los jóvenes, los que desde luego saludamos y valoramos profundamente,
Es esencial una reforma de la legislación laboral, una nueva regulación de las relaciones entre trabajadores asalariados y empresarios, pero también una reformulación del papel de los trabajadores en la institucionalidad. Tal como se dan las cosas en Chile, esta reforma también requiere de cambios en la Constitución que nos rige, que fue hecha a medida del capital transnacional y de los abusos patronales, las prácticas antisindicales y la fragmentación de las organizaciones de los trabajadores.
Desde el respeto irrestricto de los Derechos Humanos - porque Verdad y Justicia continúa siendo un principio que debe inspirar la acción de las fuerzas democráticas en nuestro país- debemos establecer la garantía de los derechos básicos a contar con empleo, salud, educación y vivienda. Derechos que incluyen a todos los chilenos, comprendiendo en ellos por cierto los niños y los ancianos.
En el plano económico, la democracia chilena requiere de un Estado con fuerte presencia reguladora e interventora y con capacidades de cautelar y explotar las riquezas básicas no renovables del país. El cobre ha sido y continuará siendo durante varias décadas el "sueldo de Chile". Por lo mismo, debe ser utilizado con sabiduría en beneficio de todos los chilenos. Un nuevo papel del Estado en la Economía y la Sociedad también requiere de una reforma Constitucional.
La batalla por la re-nacionalización del cobre continua, así como por imponer a las grandes empresas explotadoras del mineral, un verdadero royalty acorde con la magnitud de los recursos que se llevan del país.
En el plano regional, el sentimiento de rechazo a la centralización existente, muy extendido en regiones, es legítimo y debe ser atendido. Se debe legislar para que haya descentralización y protagonismo de las regiones, para que se considere las naturales particularidades históricas, geográficas, económicas, sociales y culturales de cada una. Para que se elija democráticamente a las autoridades de la región y que ellas cuenten con atribuciones y recursos presupuestarios para impulsar políticas de desarrollo, llevando a cabo todas las consultas ciudadanas que sean necesarias para recoger las opiniones de las organizaciones sociales y de las personas.
Los asuntos de género y los temas de medio ambiente, forman, sin duda, parte esencial de una agenda democratizadora. Señalemos que el reconocimiento de los llamados "problemas globales" se ha traducido, de un tiempo a esta parte, en la necesidad de hacerse cargo de las preocupaciones y problemas de los afectados por esos problemas, de formular políticas y desarrollar esfuerzos concretos partidarios para avanzar hacia su solución. La solución de los problemas globales pasa por conformar potentes articulaciones trasversales que desarrollen conciencia e impulsen la movilización.
Los pueblos originarios cuyas legítimas demandas son autodeterminación, autonomía y territorio, reivindicaciones, que hemos hecho nuestra, debe tener reconocimiento en una constitución que defina a Chile como un país plurinacional. El pueblo mapuche, el pueblo Rapa Nui tienen toda nuestra solidaridad con sus luchas actuales.
Es imperioso superar la hegemonía cultural de la derecha expresada en la concentración del control de los medios de comunicación social, la privatización de las universidades y centros de educación superior, media y básica, transformados en forma sistemática y sostenida en instrumentos para la reproducción de un sujeto funcional al individualismo, la despolitización y la sumisión a la injusticia.
La lucha por el pluralismo informativo, contra la privatización del conocimiento y el lucro en la educación, es imprescindible para abrir paso a la soberanía nacional, el rescate de nuestra identidad y el desarrollo de una cultura democrática.
El mundo del capital no consigue salir de la crisis más severa que haya afectado a su economía desde los años '30. La crisis trasciende la esfera económica, afectando a las sociedades en su conjunto, a millones de seres humano.
Se ha puesto en juego la capacidad del neoliberalismo para resolver los asuntos básicos de la población. Hoy se levanta una clara amenaza a la paz mundial, amenazada por la política imperialista que no ve otra salida a su crisis que no sea la imposición de la fuerza, como tan claramente ha sido expresado por el comandante Fidel Castro. En este contexto, buscamos alinear a Chile en la perspectiva y los esfuerzos que realizan los pueblos y gobiernos de naciones de nuestra América que intentan caminos de independencia nacional y profundización democrática, también amenazados por campañas de manipulación ideológica y agresión económica, como en los casos de Cuba y Venezuela así como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y otros países. La integración se ha transformado en un instrumento político de primer orden para los procesos emancipadores en América y El Caribe. Chile no es ni puede ser una isla o .una excepción en este marco de correlaciones de fuerza.
LOS DOCE PUNTOS QUE MARCAN LA DIFERENCIA.
El compromiso de 12 puntos alcanzado entre el Juntos Podemos y la Concertación poco antes de la 2a vuelta presidencial, contiene propuestas concretas plenamente vigentes. Recordemos sus titulares: Nueva Constitución Política del Estado; Fortalecimiento de CODELCO, Royalty; Educación Pública de calidad garantizada para todos; mejoramiento de la atención en el sistema de salud pública; ampliación de los derechos de los trabajadores; recuperación del carácter nacional del agua; democratización de los medios de comunicación; un país con más equidad y menos discriminación con respecto a los derechos humanos; por mayor respecto a las mujeres; Por un país regionalmente integrado y una región en paz y por una mayor protección frente a los abusos financieros.
Un gobierno que se proponga hacer los cambios democratizadores indicados sería un Gobierno de Nuevo Tipo para este periodo histórico.
Sería un gobierno que profundizaría la democracia y ejercería la justicia social. Sería un gobierno que haría valer su soberanía sobre los recursos que contiene su territorio.'
Este gobierno no se agotaría, sin duda, en las medidas que es necesario adoptar para hacer esos cambios esenciales. Existen muchos otros ámbitos de acción en que se puede converger para mejorar y proteger la calidad de vida de la mayoría de chilenos, que continúa esperando los frutos del progreso y el desarrollo. Pero sin duda que Chile sería distinto si se avanza en las direcciones que hemos destacado.
LA MIRADA DESDE LA TÁCTICA
El gobierno de derecha aspira a cristalizar un bloque político que incorpore fuerzas de centro pero, más allá, a retener la diversidad social que se expresó en las presidenciales y que permitió su triunfo electoral. Su política económica despliega medidas de corte asisten-cial y populista, tal como se expresó en los anuncios de su Mensaje del 21 de mayo pasado. Y que, además, invoca una pretendida "unidad nacional" para abordar tareas centrales como el mejoramiento de la educación y la salud para justificar sus afanes privatizadores.
Un ejemplo de ello es el anuncio del 21 de mayo de "eliminar o disminuir gradualmente el 7%" de salud" que se les descuenta a los jubilados y pensionados, anuncio en donde la gente se queda más con la "sensación de eliminación" que con la realidad de gradualidad en el tiempo, la focalización en los más vulnerables y de mayor edad etc. Es decir, se emplea la opción de dar una respuesta comunicacional a demandas sentidas y hacen una cosa diferente.
La privatización está en la médula del nuevo gobierno. Sus soluciones pasan por entregar al dominio del lucro más esferas de la vida social y económica. Más concesiones, venta de activos llamados "prescindibles", venta parcial de empresas estatales estratégicas, ya han sido anunciadas en estos primeros 120 días de Piñera en el poder. Un sector particularmente golpeado por este conservadurismo son las mujeres. Claros ejemplos de ello son la ofensiva desencadenada contra la JUNJI que bloquea las posibilidades laborales de las mujeres y de generar corresponsabilidad en el cuidado de los hijos por ambos padres y el conjunto de la sociedad. En la misma dirección, se atenta en última instancia contra el fuero maternal por la vía de "flexibilizar" el uso del pre y postnatal. A mayor abundamiento La delegación Oficial del Gobierno Chileno obstruyó la redacción de los acuerdos para la acción del Consenso de Brasilia en materia de la promoción de la salud integral y los derechos sexuales y reproductivos. Del mismo modo, el mundo de la diversidad sexual es también afectado por la visión conservadora.
¿NUEVA ESTRATEGIA REPRESIVA?
Otra de las manifestaciones de la presión de la derecha y la más peligrosa es la que expresa el rasgo represivo de las fuerzas que han llegado al poder casi total. La doble mención al "día del joven combatiente" en el contexto de la lucha contra la delincuencia, en el mensaje del Presidente del 21 de mayo, ahorra muchos comentarios (se plantean 10.000 carabineros más y la creación de una red de 50.000 informantes). A mayor abundamiento, han causado impacto las declaraciones del Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. Dijo el 22 de junio el ministro que el gobierno debe controlar un "incipiente y criollo terrorismo", en relación al denominado caso bombas y al del joven paquistaní detenido por supuestos restos de trotil en sus ropas, para finalizar proponiendo una reforma a la "ley antiterrorista" que permita el empleo de agentes encubiertos.
¿Qué expresa el rasgo represivo? De una parte, el límite que el gobierno coloca al populismo y asistencialismo. Se concede entregar recursos para aliviar la situación en que viven los millones de familias "vulnerables" (los pobres y los que pueden ser pobres). Pero ello siempre que no sea producto de la exigencia de un pueblo organizado en procura de sus derechos. Para este gobierno, ceder a esas demandas equivaldría a ser sobrepasado.
La tendencia a la represión expresa también una posición de clase, una visión en doctrina, respecto del mundo del trabajo asalariado. Los casos del nominado Director de Gendarmería, del ex embajador en Argentina, recuerdan que aquella derecha que reprimió sin contemplaciones actuando bajo la sombra de Pinochet, permanece agazapada y expectante, esta vez a cobijo del gobierno de'"centro derecha". Agreguemos el peligro que envuelve la insistencia de los principales dirigentes de la Alianza en la búsqueda de un indulto que pudiera incluir a criminales violadores de los DDHH durante la dictadura. El rasgo represivo que comentamos nos plantea la necesidad de dotarnos de aquellos elementos que nos permitan dialogar en igualdad de condiciones con las Fuerzas Armadas y del Orden sobre estos asuntos. En especial debemos contribuir a desarrollar y consolidar una doctrina o política militar de Chile, que ponga en el centro el respeto a los Derechos Humanos, la protección de nuestras riquezas naturales y de todos aquellos recursos estratégicos que compartimos con nuestros hermanos latinoamericanos, garantizando, con el pueblo, la defensa de la soberanía nacional.
Asistencialismo demagógico, privatizaciones para elevar aún más las tasas de ganancia del capital, represión para no correr riesgos políticos, permanente conflicto de intereses. Tal es la esencia del nuevo gobierno.
Demás está señalar las consecuencias que podría tener para Chile el que no se lograse unir a la oposición tras el objetivo de desplazar a la derecha del gobierno. La estabilización de un régimen neoliberal con hegemonía de los sectores más conservadores de la sociedad chilena, acrecentaría los padecimientos de un pueblo que ya ha esperado demasiado por la solución de sus problemas básicos.
LOS TRABAJADORES Y LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA
En los últimos cuatro años, el papel jugado por los trabajadores organizados ha sido de gran importancia para avanzar en los objetivos trazados por el congreso anterior.
Sin embargo esa constatación no es suficiente. Que los trabajadores desplieguen toda su potencialidad en la dirección de los objetivos estratégicos que nos planteamos para el periodo, pasa por hacer una correcta lectura de la actual composición de clases del país y, por sobre todo, definir con mayor claridad nuestros pasos y orientaciones.
Según cifras del INE, Chile tiene una fuerza laboral de 7.625.800 personas, de los cuales a marzo de este año se encontraban ocupadas casi 7.000.000. Del total de personas que realizan una actividad laboral, destaca la notable presencia que tienen los trabajadores asalariados, que totalizan unos 5.160.000 (incluyendo allí a casi 320.000 trabajadoras de casa particular). El resto de la fuerza laboral identificada por el INE considera casi 1.700.000 empleadores y trabajadores por cuenta propia.
Dicha expansión del empleo asalariado, ha ido acompañado con una precarización de las condiciones de trabajo. Ello se manifiesta en las bajas remuneraciones que recibe un sector importante, pues se estima que cerca de 1.600.000 gana entre 150.000 a 250.000 pesos mensuales, y en la alta inestabilidad laboral. Datos provenientes de la Superintendencia de Seguridad Social, señalan que un 88,1% de los trabajadores asalariados con contrato dura sólo entre 10 a 11 meses en un trabajo, lo que habla a las claras de la precariedad del trabajo asalariado. Más aún, las estadísticas de empleo por nivel educacional muestran que un 49,2% de los trabajadores(as) contratados no se desempeñan en trabajos relacionados con su profesión. La precariedad laboral queda de manifiesto además, si se considera que 2/3 de los pobres identificados en la última Encuesta CASEN son trabajadores asalariados.
La composición del empleo da cuenta de los cambios que ha inducido el neoliberalismo en nuestro país. Los trabajadores ligados más directamente a la producción material, es decir, quienes están vinculados a la actividad primario-exportadora, la industria, la construcción y, en menor medida actividades agrícolas, sólo suman alrededor de 1.600.000 personas. Entre los asalariados destaca hoy que una gran cantidad que está vinculada al sector de los servicios, especialmente al comercio, los servicios financieros, el transporte y las comunicaciones.
En la composición de la fuerza laboral destacan 180 mil personas que son los micro y pequeños empresarios, que trabajan en sus talleres, almacenes, taxis, ferias, profesionales independientes en sus oficinas. Su contribución a un gobierno de nuevo tipo es trascendental.
El mundo de los asalariados es tremendamente heterogéneo, ya que en su interior conviven sectores que ocupan posiciones disímiles en la estructura productiva. Un sector relevante es el vinculado a la educación, la salud, la administración pública y la defensa, que comprende aproximadamente 1.200.000 personas. También destacan entre los asalariados, los profesionales de alto nivel vinculados normalmente a la alta gerencia, los científicos e intelectuales creadores de conocimiento y los profesionales egresados de las nuevas carreras de educación superior (ej.: técnicos en turismo y gastronomía, ingenieros en computación, administradores de empresas, especialistas en comercio exterior y ventas, entre otras), que laboran en el* aparato público, y especialmente, en el sector privado.
Hay una significativa masa que aspira a sumarse a los estilos de vida y pautas de consumo de los sectores de altos ingresos, y que se auto identifican como capas medias. Se hace necesario complementar el analisis objetivo de estas capas asalariadas (desde el punto de vista de su inserción en la estructura productiva y nivel de ingresos) con el de sus dimensiones subjetivas y culturales (autopercepción). Esto permitirá entender la discrepancia entre la magnitud real de las capas medias y la auto-percepción que poseen importantes sectores de la población, que se identifican como "clase media", cuando en realidad son trabajadores.
Los comunistas estamos por fortalecer la unidad y sindicalización en torno a la CUT en contraposición con los esfuerzos neoliberales por evitarlo.
Se requiere definir las ramas estratégicas donde concentremos los esfuerzos orgánicos, de unificación de plataforma, de alianzas y de sindicalización. En este proceso, sin duda, las expresiones unitarias de los sindicatos de base que buscan poner fin al tramposo sistema de multirut en una misma empresa y , que apuntan a superar la segmentación sindical, y que se están produciendo con fuerza en los últimos meses, darán la pauta para la organización de estas ramas.
La conquista de una nueva Ley de Sindicalización y de Negociación Colectiva por Sectores, es un imperativo estratégico para la fortaleza, capacidad y calidad del rol que los trabajadores deben jugar en la lucha por las transformaciones democráticas.
EL MUNDO TERRITORIAL
El espacio poblacional ya no es definible como el ámbito exclusivo de lo popular, como cuna de la consciencia de sectores populares y de izquierda. El neoliberalismo impuesto a sangre y fuego durante la dictadura no sólo debilitó las relaciones de confianza y de solidaridad entre los vecinos, sino que reorganizó el mundo de la población con una política sostenida de erradicación de campamentos, con una represión brutal a la pobreza y las poblaciones "rojas", con una política asistencialista y de cooptación de las organizaciones sociales, acrecentadas por la introducción de fenómenos como el narcotráfico y la drogadicción.
El espacio de residencia, el territorio para nuestra definición de masas, está altamente diferenciado por el nivel de ingresos, por la caracterización socioeconómica de las familias. Es aquí donde se viven contradicciones entre lo que la gente quiere como calidad de vida y las necesidades inagotables del mercado. Es aquí donde operan las campañas electorales desprovistas de contenidos transformadores de justicia social y mayor democracia.
El desafío del debate del Congreso es articular, reorientar el trabajo territorial para poder desplegar con fuerza nuestra política. El desarrollo de un gobierno de derecha que en el ámbito laboral genera coerción por la vía de la precariedad e inestabilidad laboral, puede ser combatido desde el espacio territorial. Allí también se deben expresar las demandas de salarios dignos, empleos decentes, negociación colectiva.
EL DESAFIO MUNICIPAL
Los comunistas hemos caracterizado el sistema mu-nicipalizado como una de las "modernizaciones" del Estado cuyo fin era prolongar la dictadura y el autoritarismo, ejercido por la figura del alcalde. El objetivo descentralizador no se ha plasmado puesto que si bien hay autonomía administrativa sus fuentes de financiamiento siguen dependiendo del gobierno central .También hemos identificado la importancia que tiene, para nuestra concepción del trabajo de masas y el proceso de acumulación de fuerzas, avanzar en la conquista del poder local. Es más, de la experiencia del trabajo de concejales(as) y alcaldes(as) de este periodo, el trabajo de masas que se puede realizar desde estos cargos de representación es mucho más ; amplio que lo desarrollado por el partido hasta ahora.
La perspectiva de poder del trabajo municipal es democratizar el municipio, transformarlo en gobierno comunal, en poder local democrático. Para ello es necesario elegir más concejales comunistas y de izquierda, mantener y aumentar el número de alcaldes.
El partido debe avanzar más rápido en la capacidad de formar movimiento y coordinación de organizaciones, pero también trabajar con el principio de la unidad más amplia. Ejemplo de ello son los trabajos de masas que se han desarrollado luego del terremoto, encabezados por nuestros concejales.
Hay que favorecer la posibilidad de acuerdos entre la Izquierda y las fuerzas de la Concertación para enfrentar las próximas elecciones municipales y provocar el desplazamiento de la derecha de los municipios emblemáticos.
Los resultados de las próximas elecciones marcaran, influirán y determinaran la correlación de fuerzas para la elección presidencial del 2013. Serán un momento de medir si lograremos cumplir el objetivo de desplazar a la derecha del gobierno comunal y, a la vez, si logramos avanzar en las posibilidades de acuerdos o convergencias.
UN PARTIDO PARA EL OBJETIVO DE UN GOBIERNO DE NUEVO TIPO
Para realizar la discusión sobre el rol del Partido, debemos tener presente que cualquier discusión sobre el instrumento Partido, debe arrancar de lo político, y esto nos dará los énfasis y esfuerzos principales. Reconocer nuestras deficiencias, para superarlas y lograr provocar un mayor desarrollo de nuestra política, asumiendo que nuestro sentido principal es la incidencia en los sectores populares.
Las definiciones políticas se enmarcan en la discusión que desarrollamos en este congreso y que está contenida en la presente convocatoria: poner al partido en condiciones de impulsar la generación de una nueva mayoría social y política, capaz de conformar un gobierno de Nuevo Tipo, que permita avances en la democratización y justicia social en el país.
Referido al análisis de partido más propiamente tal, necesitamos explicarnos los orígenes y las causas de fondo de los problemas e insuficiencias que tenemos, y saber cuales tienen que ver con los cambios económicos, sociales, políticos y culturales habidos en el país producto del desarrollo capitalista neoliberal y su fortalecimiento a nivel mundial, y cuales son producto de fallas en el funcionamiento de los organismos del Partido y de métodos y estilos inadecuados, asumiendo que ambas situaciones van relacionadas por cuanto así como nosotros intentamos incidir en la transformación del sistema, no pocos de nuestros problemas son reflejo de la influencia ideológica del sistema al interior de nuestra organización.
Analizar críticamente el Partido, caracterizar los problemas e insuficiencias que tiene, no significa minimizar nuestros méritos y capacidades, lo que somos y lo que hemos construido en estos 98 años gracias a miles de militantes y cuadros, desafiando el anticomunismo y las represiones, derrotando variados intentos de mellar nuestra esencia de partido revolucionario; tampoco en nuestra determinación para terminar en la conformación de un gobierno como el que se ha caracterizado con la lucha del Partido y de la Izquierda chilena; y nuestra proyección que nos plantea la necesidad histórica del socialismo que supera las injusticias del capitalismo.
Necesitamos un Partido que, asumiendo las enseñanzas de Luis Emilio Recabarren y la teoría e instrumentos de análisis del marxismo leninismo, tenga las capacidades para llevar adelante los objetivos políticos que hemos definido para el periodo, lo que significa un Partido con una influencia política y social más determinante en el desarrollo de la política nacional. Eso se traduce en primer lugar en un Partido que crezca en presencia organizada e influencia entre los trabajadores.
Significa también un partido territorializado, esto es, que en cada barrio, comuna o región, de manera permanente y natural, la estructura comunista pertinente despliegue su actividad, convocando a las organizaciones sociales a la acción por sus reivindicaciones. Desarrollar un Partido abierto a procesar la realidad con toda su amplitud y nuevos problemas; los problemas de los adultos mayores, la defensa del medio ambiente, la lucha de nuestros pueblos originarios, la seguridad ciudadana, los temas de género y en particular de discriminación hacia la mujer, son entre otros ámbitos en los cuales el Partido debe organizar su accionar.
El actuar de nuestros parlamentarios y trabajo de masas, constituyen una unidad, que marca la influencia del Partido. Necesitamos superar los resabios de un pensamiento sectario, que ve al Partido sólo como la organización de la militancia del propio partido y no como la necesaria expresión de una fuerza social activa de la cual el Partido es un guía y una expresión necesaria. Por ello, acrecentar la influencia del Partido obliga a trabajar conjuntamente con aquellos que no desean militar pero que se sienten identificados en distintos grados con la política del Partido. Se ejemplifica esto señalando que la militancia es un primer círculo que debe irradiar su política hacia los diferentes círculos concéntricos que la rodean.
El Partido es un instrumento y no un fin en sí mismo. Teniendo claro sus principios fundacionales podemos cambiar todo lo que sea necesario para tener un Partido más dinámico y atractivo en su vinculación con las masas. Son en definitiva los objeti¬vos políticos quienes definen la estructura partidaria.
De acuerdo a nuestra concepción de desarrollo histórico, las correlaciones de fuerzas necesarias para el avance de nuestra política las generamos prioritariamente en nuestra vinculación con el pueblo. Por lo tanto, para desplegar su quehacer político y avanzar en sus objetivos, para vincularse con las masas, es irremplazablc la célula y la militancia celular, es decir, el núcleo de cros. vinculados a un lugar de trabajo, lugar de residencia, centro de estudios y tema en particular. La célula es un órgano de ejecución de nuestra política en el movimiento popular, en donde se hace síntesis de las demandas de un grupo social y se generan las políticas a seguir por los comunistas, y este rol de conducción política la célula lo podrá realizar mejor rompiendo algunos formalismos que ritualizan su accionar.
La comuna se ha convertido en el órgano del Estado con la relación más directa con la población. La organización de los comunistas en las comunas apunta no sólo a la necesidad de disputar un órgano de poder tan importante como el municipio, sino además a tener presencia en la unidad geográfica-social base del Estado.
La función de dirección del partido recae en el CC, el cual integra y cohesiona el quehacer partidario. Su función de elaboración — ciertamente exitosa en este período- debe complementarse con un rol activó en la implementación de la política. A estos tres eslabones de la estructura de órganos regulares del Partido, es necesario poner en discusión cuál es la estructura intermedia entre Comité Central y dirección comunal. Las actuales direcciones regionales, consideradas las actuales necesidades, no siempre tienen un rol claro.
Naturalmente, necesitamos seguir desarrollando y corrigiendo en su funcionamiento los variados órganos auxiliares de dirección de partido, como son las comisiones nacionales y los coordinadores.
Un aspecto importante a potenciar son nuestras comunicaciones internas, precisar mejor con que nitidez llega la opinión de los órganos de dirección a' la base partidaria y como se recoge y sistematiza la opinión de las diferentes instancias de dirección partidaria. También el cómo establecemos todas las comunicaciones horizontales necesarias para agilizar la aplicación de nuestra política. Está claro que en la comunicación intra-partidaria priorizamos el cara a cara, la conversación directa, complementando y no poniendo en contradicción el uso de herramientas tecnológicas que ayuden a una información más rápida y constante.
La política de cuadros debe expresar la necesidad política de mayor incidencia que requerimos como Partido
Reafirmamos como criterio válido para el desarrollo nacional del Partido, la necesaria focalización de esfuerzos. En primer lugar, donde hemos logrado instalar nuestra presencia en distritos, alcaldías, concejalías, etc. , conjugado con acrecentar nuestra influencia en sectores laborales claves dado el esquema productivo del país (donde este la concentración mayor de trabajadores y su grado de importancia en el PIB nacional, por ejemplo) pero además considerando núcleos de poder del Estado en los cuales es imprescindible tener presencia.
El elemento central en todo el quehacer orgánico partidario es sin duda el militante, al cual junto a las dificultades materiales para ejercer la militancia, debe además superar todo el peso de la ideología dominante. La educación y formación ideológica siendo una responsabilidad individual, es también una responsabilidad y necesidad del Partido en su conjunto.
Nuestro Congreso es una instancia privilegiada, la más importante, para permitir la expresión creadora del intelectual colectivo que debe ser en todo momento constructor de nuestra línea y realizador de su concreción en el seno del pueblo. Nuestros intercambios desde los congresos de célula hasta el Congreso Nacional deben constituir una gran escuela de formación que enriquezca a cada militante y potencie la actividad de todos los organismos del Partido y de su entorno. Sesiones de nuestro congreso pueden y deben abrir espacio a amigos y simpatizantes, también a aliados reales y eventuales que conozcan de nuestra perspectiva estratégica y de las tácticas que el Congreso defina y enriquezca.
El gran objetivo de desplazar a al derecha y crear las condiciones para la instalación de un gobierno de nuevo tipo depende en buena medida de los resultados que produzcan nuestros intercambios.
Comprometámonos a convertir nuestro Congreso Nacional en un evento que abra camino a un porvenir distinto para nuestro pueblo.
Comité Central
Partido Comunista de Chile
Santiago (Chile) 8 de Agosto de 2010
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Scaneado del original de:
Impresión y diseño Ensambleimpresores
Santiago, Chile
Agosto 2010
Editado en web por Proyecto Comunicacional de Valparaíso
8 de Agosto de 2010
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