
Por: Eduardo Contreras
Apuntes sobre el Pleno del 10-11/o7/10 que continúa
El Siglo (Edición 16 de Julio de 2010)
El pasado fin de semana tuvo lugar una reunión del Comité Central del Partido Comunista de Chile. Un encuentro muy diferente a los que realizan de cuando en cuando las otras fuerzas del espectro político nacional. Pero el nuestro sin cuoteos, sin personalismos, sin chamullos de pasillo ni chanchullos de secretaria, como los que ha denunciado recientemente la organización juvenil de un partido de la Concertación. Es que no está en juego la hegemonía de tal o cual tendencia interna o la supremacía de tal o cual caciquillo o caciquilla, sino simplemente la búsqueda de caminos y soluciones para superar las dificultades y penurias del pueblo trabajador en dirección a los grandes cambios sociales.
Una discusión franca, autocrítica, con una visión histórica del desarrollo de la lucha de clases y a la vez con perspectiva de futuro. Estuvieron presentes todos los temas y todos los sectores. La situación económica, el desempleo, las tareas sindicales, la educación, la salud, el papel de nuestros parlamentarios, alcaldes y concejales encabezando las lucha del pueblo, el gran tema de la renacionalización del cobre, incluido por cierto el debate tanto acerca del impuesto como del royalty, la ley de reconstrucción, las comunicaciones, los asuntos del arte y la cultura, los problemas medioambientales, la solidaridad internacional, el apoyo a Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, a UNASUR, los grandes temas de los jóvenes, de las mujeres, de los adultos mayores. Y, por supuesto, la gran causa de la paz mundial.
Se prestó atención especial a la lucha ideológica y la necesidad de su reforzamiento para enfrentar en mejores condiciones el enorme predominio de los medios con que cuentan los sostenedores del modelo de explotación neoliberal. Del mismo modo que se enfatizó en el desarrollo de las correlaciones de fuerzas socíales y políticas que dan cuenta de fenómenos que apuntan a la posibilidad de una nueva y más poderosa izquierda, que surge de los acontecimientos concretos de la vida y que hacen viable el surgimiento de una nueva mayoría para conquistar un gobierno democrático y popular.
La discusión recién comienza y apunta a transformar el próximo Congreso Nacional de los comunistas chilenos en un nuevo impulso a la movilización social y en un punto de inflexión en la política. Con razón se ha dicho que este partido de los trabajadores, próximo ya a cumplir un siglo de vida, es parte inseparable de la historia de Chile y está llamado por tanto a decir una palabra importante con ocasión de nuestro Bicentenario como república independiente.
Al día siguiente se efectuó en Isla Negra un emotivo homenaje a los 106 años del nacimiento de Neruda. El presidente del partido, Guillermo Teillier, señaló cómo la presencia de Pablo Neruda acompaña hoy las luchas de los trabajadores. A la misma hora los sindicatos de la Fundación que lleva el nombre del gran poeta y comunista, avanzaban en su proceso de negociación colectiva en contra de la reaccionaria institución. Poco antes el país había constatado con estupor cómo la Corte Suprema aplicaba una inaplicable e ilegal "media prescripción" para disminuir drásticamente las condenas a los asesinos del general Carlos Prats y su esposa, mientras el alto mando del ejército hacía declaraciones que aunque tardías han sido valoradas. Es el país que tenemos e invito a recordar que también en materia de derechos humanos los comunistas han trabajado con fuerza junto a las agrupaciones.
Concluyo en que más allá de los errores en que haya incurrido a lo largo de su historia, el Partido Comunista representa la conciencia limpia del país, su interés supremo es el de los trabajadores y es un honor pertenecer a sus filas. •
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